Tu cárcel: tu mente.

He puesto en marcha algunos de mis proyectos, y estoy en el camino a comenzar otros. Sé que va a ser difícil, la mayoría de las cosas que quiero lograr lo son, pero no son imposibles.

Uno de los lemas que me repito muy seguido, también uno de los más repetidos en la historia: nada es imposible.

Hoy leí un libro muy interesante, se llama "El mundo según Larry" y, una vez leído, puedo decir que es mi segundo libro favorito de toda mi vida. Se trata de un chico muy inteligente, profundo y a la vez sencillo, que escribe anónimamente en una página llamada "El evangelio según Larry", en la que critica comportamientos humanos como el consumismo, y el materialismo.

"Larry" es un chico que tiene sólo setenta y cinco objetos, y que detesta la compra y acumulación de objetos innecesarios; así que, antes de conseguir algo nuevo, piensa muy bien si lo quiere realmente, porque sabe que para poder tenerlo tendrá que dejar atrás uno de los bienes que ya posee.

Él quiere y piensa fervientemente que puede cambiar el mundo. Y eso es lo que más admiro de él.

Yo creo que todos podríamos cambiar el mundo si así lo quisiéramos. Sin embargo, no todos lo quieren. Algunos sólo se limitan, ya sea por comodidad o falta de motivación (o posibilidades, aunque eso depende), a la aburrida vida del humano promedio: despertarse, trabajar, comer, trabajar más, comer y dormir otra vez, para despertar al otro día y repetir todo en un ciclo infinito de tristeza rutinaria.

Sé que hay quienes no tienen opción, quienes tienen una familia a la que alimentar, pero ¿y los que tenemos la posibilidad de cambiar esa situación? ¿los que somos capaces de hacer un mundo mejor para los hijos de aquellos que no pueden cumplir sus sueños? ¿qué estamos haciendo?

Nos pasamos la mayor parte del tiempo siendo máquinas, yendo de un lado a otro con esto y lo otro que hacer, sofocados hasta el cuello de obligaciones y expectativas que cumplir. Somos realmente estúpidos, teniendo tanto mundo por conocer y descubrir, preferimos dejar que el miedo le ponga un freno a nuestros sueños. Y el miedo es lo más útil y lo más peligroso que tenemos, al igual que la ansiedad.

El miedo y la ansiedad nos pueden ayudar a reconocer una situación de riesgo y actuar o huir ante ella, pero también nos limitan, nos distraen, nos ofrecen pensamientos catastróficos con una sonrisa maliciosa y nos hacen pensar ¿qué pasaría si...?

Algo de miedo y ansiedad es sano para nuestra mente, pero cuando se nos van de las manos podemos convertirnos en sus esclavos.

Así que, cuando sientas miedo de hacer algo, sabiendo que no es algo que pueda ser realmente peligroso (o tal vez sí, pero vos sabrás), pensá en positivo, rompé las cadenas, porque quien decide sobre tu vida sos vos. No la ansiedad, no el miedo, vos.

Si somos esclavos de la ansiedad y el miedo, somos esclavos de nuestras propias mentes, porque allí es donde se originan estas respuestas, estas emociones. Tu límite sos vos, y sólo vos tenes la posibilidad de liberarte.

Tu cárcel es tu mente, liberate.


Comentarios